SE CANCELA EL E3
Desde 1995, los apasionados del videojuego teníamos marcado en nuestro calendario el mes de junio, en rojo y con purpurina, ante la promesa de un evento que disparaba nuestras expectativas hasta el infinito y más allá.
el E3, que, a lo largo de los años, nos ha dejado momentos memorables y ha servido para desbordar ríos de tinta con lo bueno, lo malo y lo regular. La mayor feria de videojuegos del mundo. Un evento que, eso sí, hacía tiempo que había perdido lustre y esplendor y que se había acomodado en exceso en su glorioso pasado sin apenas innovar y dejándose pisar terreno sin darse cuenta de las consecuencias. Como la rana en la cazuela que se calienta poco a poco.
El E3 llevaba varios años enfermo, acosado por los rumores y las filtraciones, los eventos online paralelos, el abandono de expositores… Si antes había que estar en el E3 para ser alguien, en los últimos años la tónica era desvincularse del E3 para destacar.
Como todas las ferias, el E3 trataba de reunir a editoras con desarrolladoras, clientes y prensa. Que unos mostraran sus proyectos para que otros los compraran, que la prensa ofreciera su feedback y los diera a conocer a los usuarios. Servía para enseñar y, además, para tomar el pulso a la industria. Pero ya no es necesario.
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